Terapia para la Ansiedad

Written by Ruben Espinoza

agosto 3, 2019

La ansiedad es ir a destiempo con el compás de la vida. Es salirse de la nota musical. Aumentar casi maniáticamente la velocidad del vivir. El ser humano tiene una musicalidad interna, el corazón palpita a un ritmo, la respiración tiene una regularidad. El pasar del día y la noche tienen un armonía casi orquestal (relativo a una orquesta de música) ya que se acompaña con el canto de los animales y el sonido de la naturaleza. En conclusión, el universo tiene su propio canto, los seres vivientes también, pero cuando van a destiempo, desafinan, pierden la nota y hacer que la musicalidad devenga en ruido y estridencia. La vida pierde su música, se vuelve agitada, convulsa y nociva. Este equilibrio perdido es pernicioso e insano para la persona humana. Lleva la vida cotidiana al status de bulla, de ritmo caótico y desordenado. La poesía de la vida es tránsfuga (ha huido), ahora todo es garabato.

Este garabato vital se extiende en las relaciones interpersonales (del trabajo, de la familia, de los amigos, etc.), así como también tendrá un efecto en el mundo interno de la persona (hay una especie de incomodidad consigo mismo, incluso algunos casos reportan sentir miedo, vértigo e incertidumbre; en el peor de los casos se llega a un ataque de pánico, la persona imagina que se puede morir). Como se ha descrito, la vida que rebosa ansiedad es una vida de desorden. Este desbarajuste en el ritmo vital (una suerte de celeridad violenta) acabará angustiando al sujeto y paradógicamente para “aniquilar esa angustia” optará por hábitos perjudiciales (tabaquismo, alcoholismo, uso de psicoactivos, sexo compulsivo, desproporción al comer y más…). Una persona que experimenta la ansiedad cotidianamente es una persona que va por la vida con prisa, sin percatarse del paisaje y sin disfrutar del horizonte. La ansiedad opaca y arrebata la belleza de la vida.

¿Cómo funciona la terapia para la ansiedad?

¿Existen modos para acabar con la ansiedad? Sí, diversos. Uno de ellos es acudir a un psicólogo para curar la ansiedad. Alguien preparado para ayudar a que la persona recupere la serenidad y la templanza interior. Creará situaciones en las que la persona sea capaz de tomar consciencia de su estado. Un psicólogo para tratar la ansiedad en enfocará en guiar a la persona a ser consciente de su cuerpo (su ritmo cardiaco, su modo y ritmo de respirar), le ayudará a notar la respiración agitada, jadeante y turbada que manifiesta, el temblor del cuerpo, la sudoración, el tono de voz cambiante, todo los signos vitales descritos en conexión con la situación que activa la ansiedad. Tomar consciencia de algo es el primer paso para tomar control sobre ello. La velocidad atropellada del habla y del discurso es un ejemplo claro de ansiedad. Un sujeto que se dé cuenta que está hablando taquilálicamente (término que refiere a la excesiva rapidez al hablar) es capaz de tomar control sobre la situación y darle otro ritmo a su forma de hablar, un ritmo que sea más sereno y calmo. El mismo ejemplo se puede llevar a los otros aspectos (la respiración por ejemplo). Asimismo, hay situaciones en las que la ansiedad no depende enteramente del control de la persona, el ritmo cardiaco se acelera contra la voluntad del sujeto, el cuerpo y las piernas le tiemblan involuntariamente. La solución para ello es la adecuada respiración, punto clave para el equilibrio mental y físico. Respirar correctamente es ganarle terreno a la intrusa ansiedad. En el tratamiento para la ansiedad se buscará dicho objetivo.

¿Cómo puedo controlar mi ansiedad?

El control de la ansiedad es algo que le preocupa mucho a la gente. Generalmente esta preocupación surge cuando la ansiedad se torna incómoda y perjudicial. Para los psicólogos, psicoterapeutas, psiquiatras y personas interesadas en el campo de la salud mental es sabido que por lo menos se puede hablar de dos tipos de ansiedad. Una ansiedad normal y una ansiedad insana.

La ansiedad normal nace del acto mismo de vivir. Cuando alguien va a competir en un partido de fútbol o cuando un violinista va a presentarse frente a un público es común (y saludable) sentir un momento de ansiedad. Son los conocidos “nervios detrás de escena” de los artistas. Y estos nervios se transforman en energía para el espectáculo. Una persona que suba a un escenario sin sentir el mínimo de emoción es alguien que no emana vitalidad. Sentir esos nervios antes de un acontecimiento importante (por ejemplo un reencuentro con viejos amigos) es signo de humanidad, de la experiencia de vivir, de la experiencia como ser humano.

No obstante, hay otro tipo de ansiedad (la ansiedad insana) que desborda a la persona hasta incluso desesperarla. Este tipo de ansiedad es malsano. Abruma al sujeto al punto de dañarlo. Es como una persona que perseguida por el peor de los miedos, se va arrinconando cada vez más en una habitación hasta el punto de sentir que le falta el aire. De ahí que la ansiedad asfixia, quite aire y lastime. Cuando la ansiedad se sale de control, cuando esos pequeños nervios naturales se vuelven nerviosismo sofocante nos damos cuenta que es momento de hacer algo. La oportunidad para buscar un psicólogo para curar la ansiedad. Para restablecer el estado en el que la ansiedad no me doblegue y perjudique, haciendo que recupere su signo de expresión del riesgo de vivir.

¿Cómo se da el tratamiento para la ansiedad?

Por una parte, el tratamiento para la ansiedad se va a centrar en encontrar aquello que produce esa inquietud malsana y dañina. El terapeuta y el consultante apuntaran a buscar qué es aquello que produce ansiedad. Esto es importante para poder trabajar sobre ello. Identificando aquello que me inquieta perjudicialmente puedo evaluar si realmente es algo sobre lo que vale la pena inquietarse o si es mi imaginación que me juega una mala pasada. La ansiedad puede ser irracional, pensemos en gente que teme demasiado a las arañas (a veces hasta el espanto) o personas que ante una tarea simple del empleo entran en un estado de inquietud bochornoso e irritante. En ambos casos los individuos no tienen consciencia de la situación real. Hay un engrandecimiento del problema que lleva a la saturación de la persona. Cuando simplemente basta con afrontar la situación con orden y planeamiento. De ese modo, no nos embargará la ansiedad patógena (este término se refiere a algo que produce enfermedad). Cuando el individuo no se basta a sí mismo para afrontar algún hecho y es agobiado por la ansiedad es necesario que acuda a un tratamiento para la ansiedad que le permita vivir en armonía y consonancia consigo mismo.

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