Un psicólogo especialista en niños tiene la experticia y los conocimientos necesarios para conducirnos al objetivo que buscamos cuando se trata de intervenir en el desarrollo adecuado de los infantes. Hay muchos motivos por los cuales un niño necesita acudir a un psicólogo especialista que lo trate. Sin embargo, es difícil para los padres notar que sus hijos necesitan acudir a uno. Algunas señales relevantes para considerar hacerlo son las siguientes: trastornos del sueño o algunas alteraciones como insomnio, pesadillas, sonambulismo o terrores nocturnos. Síntomas de depresión como tristeza continua, insistente aburrimiento, pensamientos negativos, apatía, irritabilidad o rechazo por lo que antes le gustaba hacer. Las manías o los tics compulsivos como muecas, abrir y cerras los ojos todo el tiempo, golpear la mesas, mesarse los cabellos, encender y apagar las luces, entre otras señales. Tomemos en cuenta que muchas veces los padres toman estas conductas como malacrianza cuando en realidad son señales de que algo no va muy bien en el proceso de desarrollo del niño. Otros niños presentan síntomas de ansiedad, miedo irracional, fobia a un objeto o elemento en particular, puede haber falta de apetito, problemas para relacionarse con los demás, timidez, etc. Además, debemos tomar en cuenta que hay casos en los que debemos intervenir inmediatamente cuando se trata por ejemplo de casos de bullying, la muerte de un familiar muy significativo para él/ella. En otra dirección, es importante que ante la existencia un trastorno neurológico o del aprendizaje como el TDAH, la dislexia o algún problema específico del aprendizaje se asista a un psicólogo especialista que trata de manera óptima el problema.

¿Cuál es la función del psicólogo para niños?

Un psicólogo para niños posee las herramientas y pericia necesarias para intervenir en los problemas que acarrean los casos de psicología infantil. Este profesional se encargará de evaluar exhaustivamente al niño y su familia con la finalidad de obtener datos sobre los cuales trabajar. Él conoce cuál es el desarrollo normal o esperado de un niño a determinada edad del proceso vital. Por ende, a partir de su experiencia y su conocimiento buscará la manera de orientar a los padres y al niño al óptimo desarrollo, especificando cuáles son los puntos que se deben trabajar. Sean estos de corte emocional-afectivo, de tipo conductual, de intervención neuropsicológica, del entorno familiar o escolar, sean problemas del desarrollo físico, motor o si corresponde al plano social del niño. Además tomemos en cuenta que los infantes atraviesan constantemente por cambios: la etapa pre-escolar (el kínder o el nido), la primaria, el ir al baño solos o dejar de usar el bacín, el tomar en taza, el aprender a leer y escribir, el relacionarse con otros niños y así una serie de etapas que despiertan cambios emocionales, afectivos, comportamentales y psicológicos en la vida del niño.

Recordemos los planteamientos del psiquiatra y psicoanalista inglés Donald Winnicott, cuando menciona su teoría del objeto transicional. En ella el psicoanalista plantea que antes de asimilar las pautas, normas y costumbres sociales, el niño experimenta su entorno a partir de objeto que se acompañarán en el salto de una etapa a otra. Esto será un ingrediente fundamental para consolidar la seguridad personal en el niño. Solo recordemos los chupones, los ositos de peluche o de felpa, las mantitas, las almohadas babeadas, o los juguetes preferidos. En la película de Disney Toy Story, Andy simboliza esta característica esencial en los niños, siendo Woody y luego Buzz Lightyear sus juguetes favoritos que constituirán aquel objeto transicional que le permitirá introducirse paulatinamente en el mundo adulto a través del juego, del afecto y de la compañía. Los niños dotan de vida a sus juguetes, los consideran incluso amigos que los acompañan en sus aventuras y desventuras. Sobre este punto podemos orientarnos a la cuarta entrega de Toy Story, en donde Forky recibe vida gracias a Bonnie, que se sentía temerosa en la escuela. A partir de objetos inservibles de la basura, ella creará a un nuevo amigo, al que querrá mucho y con el que incluso duerme. Es decir, Forky aparece como el objeto transicional que le ayudará a enfrentar sus miedos, la hora de dormir, la asistencia a la escuela y sobre todo le dará compañía.

¿Qué implicancia tienen los padres en la terapia psicológica para niños?

Los padres tienen un papel protagónico en la terapia de su hijo. Es necesario que se trabaje de manera individual y conjunta con los papás para que sepan cómo ayudar a su hijo de manera adecuada para que pueda superar su problema. Por lo general el problema del niño está vinculado a algún aspecto de la dinámica familiar, del estilo parental, de las pautas de crianza o de la actitud de los padres sobre el asunto por el que atraviesa el niño, sea este un problema conductual, un caso de bullying, un trastorno como el TDAH o algún desajuste emocional. En ese sentido es imprescindible que los padres intervengan en el caso del niño, no como figuras externas al caso, sino como parte del espectro psicológico de su hijo. Podríamos decir que una terapia psicológica para niños es una manera sistémica e integradora de abordar las especificidades del caso. Hay psicólogos especialistas que prefieren que los padres estén presentes durante el transcurso de los ejercicios terapéuticos. Este punto es debatible de acuerdo a la edad del infante y la particularidad de su problema. Va a depender de la experiencia clínica que se sepa contextualizar en qué casos los padres deben estar presentes. Otro aspecto de la psicoterapia para niños es la de la psicoeducación y la consejería psicológica a los padres. Los testimonios relatan que al hacer cambios en las pautas de educación y sentirse más seguros a la hora de actuar obtienen una respuesta favorable en el niño. Asimismo, las pautas de crianza, los hábitos en torno al desarrollo de niño y la interacción entre ellos mismos tienden a mejorar y encontrar maneras más óptimas para su desenvolvimiento.

¿En qué consiste la terapia psicológica para niños en Lima?

Para acudir a un psicólogo infantil no siempre es necesario esperar a que aparezca un problema. En ocasiones es provechoso pedir ayuda cuando sabemos que el niño tiene que enfrentar un cambio importante que lo puede desestabilizar, como es el caso de un divorcio, la muerte de una persona allegada o un cambio de vivienda o situaciones de igual importancia que las citadas. En ese sentido, una perspectiva preventiva ayudaría que el niño tenga un desarrollo adecuado en términos de estabilidad psicológica. Por otra parte, existen diversas terapias para niños, entre ellas, la psicoterapia congnitiva-conductual, la terapia dialéctica-conductual, la logoterapia en niños, la terapia centrada en el infante y, todas ellas adaptan sus procesos metodológicos a la condición del infante a partir de juegos, analogías, dibujos, cuentos, recursos artísticos, juegos grupales, dinámicas, cantos y danzas recreativas. De esta manera el ambiente terapéutico adquiere un carácter lúdico partiendo de estas estrategias que podríamos categorizar como pedagogía terapéutica, puesto que su finalidad es llegar al niño, llegar a comunicarnos con él, a comprender su mundo interno, su microcosmos; puesto que, establecer un vínculo terapéutico con el niño (rapport) depende de la simpatía y empatía que logres con él. En Psicólogos de Monterrico contamos con un excelente Staff de buenos psicólogos que cuentan los conocimientos, prácticas y destreza para intervenir la diversidad de casos que presentan los niños. Es importante que el psicólogo esté especializado en el tratamiento de niños para que sepa cómo tratarles y hacerles sentir bien en la consulta de manera que se abran a él. Psicólogo de Monterrico, con su amplia experiencia en niños es el espacio adecuado donde podrás encontrar ese ambiente en el que el niño podrá encontrar comodidad y donde los padres recibirán orientación garantizada.

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