Terapia para el estrés

Written by Ruben Espinoza

agosto 3, 2019

En la actualidad el estrés está en boca de todos (o quizá en la cabeza), mucho se habla de “estar estresado”, de “desestresarse”, de la búsqueda de algún tratamiento para el estrés (o antídoto). Sea de la manera que fuera, el estrés es algo connatural al ser humano. No existe ser humano sin estrés. Todos tenemos en gran parte de nuestras vidas momentos de estrés. Los psicólogos dividen al estrés en dos: eutrés y distrés.

El eutrés es el estrés bueno ya que ayuda a que una persona se percate de un problema que le atañe. De esa manera, el individuo podrá encargarse activamente sobre la situación que demanda su atención. Dicho esto, el eutrés se manifiesta como signo de vivacidad, de movimiento, de apertura a la experiencia y de alarma frente al peligro. Por ejemplo, imaginemos a un niño de 8 años que está cerca a una reja por la que un perro rabioso acerca el hocico y ladra, con amenazas de querer morder. El niño al percatarse de la situación gracias al eutrés puede tomar una decisión: alejarse un poco de la reja para mantenerse a salvo. Ahora imaginemos al mismo niño sin eutrés, sin capacidad de darse cuenta de la situación, sin sentir la menor inquietud. Dicho niño correría peligro de ser mordido. No se alarmaría y perdería cuidado. Andaría descuidado y podría lastimarse. De ese modo, notamos que el eutrés protege.

Por otro lado tenemos al distrés, el estrés malo. Este tipo de estrés enferma y perturba al sujeto, al punto de paralizarlo y dañarlo. Tiene consecuencias en el cuerpo, por ejemplo: dolor muscular, tensión muscular, dolor de cabeza, cuello y trapecio. Rigidez en los tendones, punzadas en el corazón, respiración intermitente, adormecimiento muscular, migraña, bruxismo (problema que produce dolor mandibular y consiste en rechinar los dientes mientras se duerme, comúnmente tratado por odontólogos y especialistas en la salud dental), problemas gástricos, acidez estomacal, entre otros efectos. Asimismo, genera ansiedad, malestar emocional, irritabilidad, poca tolerancia al contacto interpersonal, entre otras variables. Como vemos, el distrés tiene un coste alto. Es principalmente sobre él donde trabajará el tratamiento para el estrés.

¿Cómo funciona la terapia para el estrés?

Por lo general el distrés aparece cuando la persona se preocupa excesivamente sobre un acontecimiento o labor. Por ejemplo, frente a un examen del colegio un adolescente se siente fatigado, incómodo, enormemente preocupado. El examen tiene una presencia omnipotente en su día cotidiano. Siente que lo abruma y que lo va a perjudicar, cuando en realidad es un simple examen colegial, que si bien es cierto tiene una importancia en el rendimiento académico (en la libreta de notas), no es algo frente a lo que el adolescente se deba atormentar, pues al afrontarlo ordenadamente y con un plan adecuado podrá sentirse tranquilo y calmo.

La terapia para el estrés se fundamenta en la toma de consciencia (awareness) de la situación real a través de ejercicios sistemáticos que permitan desglosar una situación paso a paso para asumirla como lo que en realidad es y no como la percibimos erradamente, exagerando su dimensión. Así, la persona que acude a este tratamiento advertirá que asumir ordenada y planificadamente la situación es el quid de la solución y la prevención del mal estrés (distrés). Para ello, el terapeuta proporcionará de recursos y procederá con técnicas que permitan a la persona identificar acertadamente la situación de estrés y proceder sobre ella. El tratamiento para el estrés ejercita el sentido común, haciendo al sujeto más lúcido en cuanto a las situaciones de riesgo, reto, peligro y actividad que se van presentando.

¿Cómo puedo manejar mi estrés?

El manejo del estrés depende en cierta medida del entrenamiento constante en la experiencia misma. Existe por ejemplo la técnica de inoculación al estrés. En ella, el terapeuta se enfocará en tres puntos básicos.

El primero consiste motivar a que la persona tome consciencia sobre su situación actual, prestando atención sobre las posibilidades y limitaciones que presenta en ese momento, así como de las amenazas reales. De esta manera la persona podrá intervenir su propia situación de manera planificada. En un segundo momento de la aplicación de esta técnica en la terapia personal se dará la fase de ensayo, en la que la persona simulará artificialmente la situación que le produce estrés, esta suerte de representación permitirá al sujeto a que se entrene. Así pues, tendrá la posibilidad de asumir aquello que le estresa de manera artificial. Es un paso previo para la verdadera prueba. Y ahí es cuando aparecer el tercer momento. Aquí el sujeto enfrentará la situación en el ambiente natural donde se da, es decir, se afronta la situación real de estrés.

¿Cómo se da el tratamiento para el estrés?

La terapia para el estrés puede tomar muchos caminos, ya hemos esbozado algunos a lo largo del texto. Este proceso de psicoterapia va a sostenerse sobre la actitud terapéutica y sobre el compromiso de la persona que solicita la terapia personal. En este tratamiento el rol del terapeuta consistirá en desafiar al individuo, en acompañarlo en el ejercitamiento de la tolerancia al estrés, en señalar los puntos ciegos sobre los cuáles no toma consciencia y en guiarlo para que por cuenta propia tome consciencia de su situación. De ser así, el tratamiento para el estrés tendrá éxito.

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