Síndrome de Burnout

Written by Ruben Espinoza

septiembre 16, 2019

El síndrome de Burnout es una forma del estrés laboral que repercute severamente en la vida de quien lo padece y de su correspondiente entorno. Se le conoce también como síndrome del quemado en el trabajo. Desarrollado en un contexto laboral específico, con un determinado ethos laboral (costumbres y formas de vida de una organización en específico) en donde el clima, la estructura y la cultura organizacional tienen un papel elemental. Además, tendrá reverberaciones en la salud mental (autoestima, personalidad, estabilidad emocional) así como también en la salud física. De ese modo, antes de especificar la esencia y las implicancias de este síndrome de interés clínico vale resaltar su carácter crónico y su capacidad extenuante para debilitar física y mentalmente a las personas. Situación que convoca a detenernos a explicar sus causas, los principales síntomas, las consecuencias y las alternativas de intervención y tratamiento que encontramos en la terapia personal.

¿Qué es el síndrome de burnout?

Principalmente el síndrome de burnout se debe entender como un trastorno emocional que se va a caracterizar particularmente por tres síntomas relevantes: agotamiento emocional, despersonalización y sentimientos de ineficacia profesional. El agotamiento emocional se va a circunscribir a la falta de energía vital y a la concomitante desmotivación laboral, la persona va a sentir un considerable hartazgo por emprender sus matutinas labores profesionales que va a conllevar a una progresiva incomodidad en su entorno laboral dada la cada vez más manifiesta ausencia de productividad. En términos de desempeño laboral el sujeto víctima del crónico burnout estará preso de su pusilánime ánimo para emprender las tareas que le han sido asignadas, emanará de él una apatía manifiesta si su caso es el de un burnout pasivo, como lo denominan algunos psicólogos especialistas. O por el contrario, mantendrá una asertividad llena de tensión cuyo precio será la somatización y sus respectivos síntomas físicos (dolores de cabeza, tensión muscular, gastritis, migraña, etc.), cuota que habrá de pagar dada su estoica actitud calificada por los entendidos en el tema como burnout activo. En ambos casos se puede presentar nerviosismo, dificultades para la concentración (punto que compromete el desempeño en el trabajo de manera directa), bajo rendimiento, aburrimiento, insomnio, comportamientos agresivos u hostiles, mala comunicación con los compañeros de labores, entre otros problemas. El segundo síntoma significativo es la despersonalización; el sujeto se verá vedado de su propia autonomía. Sentirá frustración debido a la posibilidad estrecha para manifestar sus opiniones e iniciativas. Su personalidad se tornará cínica y protocolar. Tenderá a mostrar un compromiso aparente. El sujeto no encontrará satisfacción laboral e incentivo en su trabajo, simplemente trabajará al margen de ponerse la camiseta, cada jornada de labores será sosa e insípida. Si la persona está allí es por obligación, pero se encargará de mostrar una fisonomía que disimule lo contrario, punto que implica una fricción interna para la persona, puesto que la quebrará en dos. Aparentará algo siendo la realidad otra. Ser quien no eres tiene un peso apabullante, sobre todo en contextos laborales. Como un último síntoma eje aparecen los sentimientos de ineficacia profesional, golpeando la autoestima del sujeto asediado por el burnout. La persona dudará de su aptitud para desempeñarse eficazmente en el trabajo. Aspecto producido por la paralela falta de energía y desmotivación. Actividades que antes se manifestaban como sencillas serán ahora dificultosas, la percepción de los logros se verá empobrecida llevándolo a sentir impotencia y frustración. La experiencia clínica ha reportado que muchas personas optan por beber energizantes, café, psicofármacos, con la intención de mejorar el performance laboral ignorando que en realidad están agraviando más su situación. Hay quienes bajo el espectro del agotamiento eligen esforzarse el doble dada su percepción empobrecida de su desempeño y como resultado entorpecen más sus labores e intensifican los umbrales del estrés, se tornan más irritables y su intervención se torna urgente.

Por otra parte, no se debe olvidar el componente biológico del burnout y el estrés en general. Siendo el eje hipotalámico-hipofisiario-adrenal (Eje HHA), un órgano esencial del sistema neuroendocrino cuyo papel es controlar las reacciones de estrés, regulando a su vez procesos como la digestión, el sistema inmune, las emociones, la conducta sexual. Este factor físico-biológico explicaría las repercusiones del estrés en el funcionamiento físico (gastritis, problemas de digestión, bajas defensas, conducta sexual compulsiva, emociones desorganizadas, irritación emocional, comportamientos maniacos, problemas de tiroides, etcétera).
Algunos expertos en la materia exponen que el síndrome de burnout además de tener un fundamento de implicancia clínica puede ser considerado como una enfermedad ocupacional. Lo cual llamaría la atención sobre el papel que desempeñan las organizaciones sobre la salud mental de los trabajadores, teniendo en cuenta que en el Perú existe una Ley de seguridad y salud laboral desde el año 2012 (N0 29783), a pesar de ello se le asigna muy poca importancia, circunscribiendo la Ley a aspectos de cuidado en la infraestructura y de carácter principalmente material, olvidando el correlato psicológico. Es por ello que la terapia personal va a jugar un rol importante en el bienestar mental de la persona, así como las medidas preventivas.

¿Cuáles son las causas del síndrome de burnout?

Las causas del síndrome de burnout son diversas; sin embargo, podemos situar el origen del síndrome de los quemados en dos puntos relevantes: la dinámica de la organización en donde labora la persona y su perfil de personalidad.

Definitivamente, el perfil de personalidad es una variable importante en este tema y muchos otros. Sin embargo, lo que importa más en este caso es el grado de tolerancia al estrés que posea la persona. A su vez, importará cuáles son sus estrategias de afrontamiento ante el estrés, por ejemplo, algunos optan por organizar sus labores de manera estratégica, otros buscan momentos de esparcimiento y ocio (lo que muchos llamamos desestrés), están los que se comunican con su equipo de trabajo para distribuirse las tareas de manera efectiva menguando la carga laboral y por último (y aquí no acaban las múltiples posibilidades de afrontar el estrés) tenemos a los que prefieren comunicarse con su jefe para explicarle la gravedad del asunto. Esta última opción es la más saludable, sobre todo cuando son las condiciones de trabajo las que tienen un protagonismo decisivo en el progreso del síndrome de burnout.

Y es aquí que entra en escena el segundo factor causante del burnout: la dinámica organizacional. Ello implica la estructura de la organización, es decir, el cómo está conformada, cuáles son los puestos y áreas. La manera en cómo se reparte el trabajo, las funciones del puesto. Sobre este punto es importante recalcar que cuando un perfil ocupacional tiene muchas funciones el clima organizacional tiende a ser afectado. Una persona con mucha carga laboral es una bomba de tiempo para la salud de la organizacional y el desempeño laboral. Además, es importante que el trabajador cuente con las herramientas necesarias para realizar sus tareas de manera adecuada, que cuente con un equipo de trabajo maduro y saludable. Se sabe que los inconvenientes entre miembros de un equipo de trabajo resultan contraindicativo para el bienestar individual de los sujetos que lo conforman.

Ambos puntos, tanto los concernientes a la personalidad como a la organización se entrelazan en la manifestación del síndrome de burnout. El sujeto siente que lo que hace no es reconocido por sus compañeros y jefes, por lo tanto se exige el doble para ganar notoriedad. Ocurre que sin que un ente superior del trabajo lo pida se opta por trabajar más. La persona deja de importar para sí misma, ignora que tiene problemas que van más allá de las paredes del trabajo, el trabajo ahora es más importante. Los pasatiempos, los tiempos libres, los hobbies desaparecen y toman su lugar el trabajo. La persona vive para trabajar, decae la vida social, se aísla en una gesta de trabajo compulsivo, los vínculos con la gente cerca se van disolviendo sin darse cuenta, el individuo se vuelve un ente andante, tránsfuga de la vida, cuerpo inerte que avanza mecánicamente, siente un vacío que va ganando espacio (paradójicamente), se siente incompleto, la vida se siente desabrida, ya no es el mismo en el trabajo, se desempeña mal, ya no es el mismo para sus seres queridos, el trabajo ocupa su interés primordial, se ha hipostasiado en su vida. La mente colapsa, la vida es un infierno, estás quemándote y no sabes en qué momento comenzó el incendio, estás confundido. Es hora de buscar ayuda. La terapia personal es una posibilidad de recuperación.

Afectación y tratamiento del síndrome de burnout

Una persona que ha atravesado por el síndrome de burnout termina seriamente afectada. Su autoestima está herida. Sus vínculos están maltrechos. Ha perdido un poco de su identidad y ha tenido problemas en el desempeño laboral. La terapia es urgente ¿Dónde encontrar los mejores psicólogos en Lima? ¿Dónde encontrar un psicólogo en Lima que intervenga de manera efectiva en un caso de síndrome de Burnout? Psicólogo Monterrico es un espacio de salud mental que cuenta con la experiencia clínica idónea para intervenir en la diversidad de casos de síndrome de burnout. La terapia para el síndrome de burnout se centrará en tratar las consecuencias que manifiesta la persona que ha sido expuesta a altos niveles de estrés durante mucho tiempo. La persona que acuda a terapia personal aprenderá a reconocer sus límites y reaccionar a tiempo frente a situaciones estresantes, sabrá distribuir su tiempo en actividad que se alternen con el trabajo. Se buscará reducir los niveles de estrés, ansiedad y depresión producto de la situación. Se trabajará el desarrollo de habilidades sociales para la conseguir una interacción saludable con los compañeros de trabajo, dado que gran parte de los desarreglos laborales se deben a falta de comunicación, a su vez, esto ayudará a que la persona tenga una identidad sólida que le permita llegar a acuerdos saludables y favorables para sí misma. De esta manera logrará recuperarse progresivamente en el plano personal, social y laboral.

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