A medida que crecemos a lo largo de nuestra vida, nos adaptamos a formas que usualmente no son las mejores sin embargo nos sirvieron en su debido tiempo para lograr algo, lograr un fin de adaptación al medio al que vivimos, en algunos casos este medio primario en el que nos situamos al iniciar nuestra vida es de un contexto toxico, cabe resaltar que muchos de los que vivimos en este planeta tierra para ser exactos más de un 88% de personas venimos de un hogar disfuncional, por ende el contexto de toxicidad es aún mayor, los problemas personales, traumas y formas de ver la vida se distorsionan, en psicoterapia a ello lo llamamos distorsiones del pensamiento o PNA ( Pensamientos Negativos Automáticos) de cierta manera esta clase de pensamientos alteran nuestra percepción del mundo en sí y nos invalida de cierta forma a vivir la vida 100%. Sin embargo la mente no sangra ni duele cuando hay algo malo dentro de ella, no obstante nos advierte cuando no logramos los resultados que queremos, cuando no somos del todo felices o no sabemos lo que queremos, cuando tomamos malas decisiones. Es allí cuando la mente da sintomatología de que hay algo que no está bien dentro de ella. Esto es muy peligroso ya que la mente puede que no sangre, o no duela como podría doler un dolor de riñones, o un dolor de estómago, dando síntomas de una posible ulcera o cálculos renales. Sin embargo en su efecto controlan la dirección de la vida misma, la mente direcciona a hacia donde nos dirigimos y de cierta forma si vivimos con una mala higiene mental, tengan de seguro que su vida no va a ser del todo agradable y podría estar llena lamentos, fracasos , desilusiones, culpabilidad entre otros. Es por ello que la higiene mental es elemental cuidarla e invertir tanto tiempo, dinero y curarla ,ejercitarla dado que es ella quien comanda nuestro presente por lo tanto también nuestro futuro, es ella quien nos da la capacidad de elección y de tomar tanto malas como buenas decisiones, cual darán una direccionalidad a tu vida propia. Saber reconocer nuestros limitantes y trabajar en la lucha constante hacia la libertad de decisión sin que ella esté contaminada con elementos propios personales limitantes como el miedo o el temor al fracaso. Es precisamente de lo que trata la psicoterapia, de encontrarse y liberarse de las cadenas, de los hechizos implantados de manera indirecta por nuestro primer vínculo afectivo, por nuestra primera percepción del mundo. Hasta que no hagas consiente el inconsciente, el inconsciente seguirá tomando decisiones por ti y lo llamaras destino, luego de lamentaras y dirás que fue obra de algún elemento externo.
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