Ansiedad en cuarentena

La situación mundial nos ha llevado a la difícil decisión de permanecer en un estado de cuarentena preventiva para salvaguardar nuestra salud. Sin embargo, tal medida ha generado diversas opiniones y reacciones en las personas. Algunos más de acuerdo que otros. Algunos más inquietos que otros también. Los seres humanos al ser tan complejos damos distintas respuestas a los hechos y ese es el caso de la ansiedad. Hay personas que responden sin ningún problema a la crisis y en el otro lado están las personas que manifiestan cuadros de ansiedad ante el confinamiento. Esto se agrava aún más en la medida que se prolonga el estado de emergencia. Hay casos que por primera vez se presentan, es decir, nunca antes habían tenido síntomas de ansiedad; aparentemente los brotes psicopatológicos han aparecido por las condiciones de vida que toca enfrentar por el autoconfinamiento: la pérdida de contacto entre persona y persona, no ver a los seres queridos, a amigos, a la pareja, la idea de no poder desplazarse con libertad, la monotonía del día a día por estar en el hogar, la preocupación por temas económicos, el miedo al contagio de uno mismo y de gente que queremos, la paralización obligatoria de los proyectos personales, el cambio de rutina (quizás haya habido personas acostumbradas a ir a visitar a la abuela, ver un rato el mar, darse una vuelta por algún club, por una comunidad específica, salir a pasear, ir a divertirse, viajar, hacer deporte al aire libre y así un sinfín de posibilidades).
La ansiedad surge principalmente por la idea que nos hacemos del futuro. Nos anticipamos a los hechos, sacamos conclusiones, tomamos decisiones sobre cosas que aún no pasan. Nuestros pensamientos oscilan entre ideas inexistentes y eso nos pone los nervios de punta. Otras veces su origen está en que ante los problemas que se presentan respondemos desorganizadamente, apurados o irritados, sin planificación ni orden, ello también nos pone nerviosos(as). Finalmente están los sentimientos de angustia y miedo ante las situaciones específicas que vivimos y no sabemos cómo responder ante nuestras emociones y sentimientos, carecemos de recursos para lidiar con ello y nos desbordan los afectos a tal punto que pensamos que podemos perder los papeles. Entonces, ¿cómo combatir la ansiedad en periodo de cuarentena? Te daremos algunos consejos y recomendaciones para que te orientes a un mejor estado de salud mental. Veamos.

Orienta tu vida basándote en hechos

Muchas personas se adelantan a los hechos, es como si vivieran en el futuro, corriendo, sin darse cuenta que pueden tropezar o angustiarse por vivir a destiempo, adelantándose a la vida misma. Lo mejor es siempre vivir basándote en los hechos, en los datos del presente, del aquí y ahora. Organizar la vida en base a hechos te llevará a tomar decisiones con lucidez. Planifica tu vida, pero planifícala sobre datos reales. Porque cuando hay más futuro que presente aparece la ansiedad y sentirás que pierdes el control.

Cuida lo que entra a tu mente

La cuarentena ha disparado una cantidad gigantesca de noticias. De rumores, de información dudosa. Los seres humanos no podemos procesar información tan rápidamente y en tales cantidades. Lo mejor es que elijas una fuente confiable y oficial y en la medida que puedas, informarte en momentos concretos del día. Evalúa también si es necesario que adquieras tal o cual información. A veces saber algunas cosas no suma en nada y más bien nos hace mal. He ahí otra fuente de ansiedad. Cuida lo que consumes, lo que entra a tu mente, piensa que tu mente es como tu estómago por poner un ejemplo, si a tu estómago le metes cualquier cosa se daña, se enferma y deja de funcionar adecuadamente, lo mismo pasa con la mente, con la psique.

Tu cuerpo necesita movimiento

El ser humano necesita cuidar su cuerpo. La salud del cuerpo está muy relacionada con la salud mental. Un cuerpo sedentario es un cuerpo deprimido por poner un ejemplo. La ansiedad implica cambios de respiración que muchas veces nos perjudican (estar agitados, respirar muy rápido, respirar mal p. e.), el ritmo cardiaco se perjudica y pueden ver en el peor de los casos taquicardias, además de las ya conocidas sudoraciones, temblor corporal y demás. Es por eso que el deporte (de 15 a 30 minutos diarios) te ayudará mucho en generar las condiciones favorables para tu salud mental. En la historia de la psicología hubo muchos psicólogos importantes que tomaron muy en cuenta este punto. Tenemos por ejemplo a Wilhem Reich con su teoría de la coraza muscular en la que planteaba que el cuerpo acumula tensiones emocionales en los músculos y en zonas del cuerpo. O a su discípulo Alexander Lowen que hablaba de terapia bioenergética, o pensemos en algo más local: Carlos Alberto Seguín y su propuesta de la psicosomática, es decir, la relación estrecha entre cuerpo y mente.

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